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Entre el servicio y mi crecimiento

8 julio, 2011

Uno de estos días, al terminar una conversación en un grupo de jóvenes donde fui invitado, uno de ellos que llamaré Luis, me comentó algunas de sus necesidades, mientras mantenía su mirada pérdida y sus hombros caídos, -“bueno yo creo que todos pasamos por eso cuando tenemos esa edad”… respondí sorpresivamente al observar el nivel de culpa que manifestaba, pues sus pensamientos le estaban dando una mala pasada, – “pero eso no es todo, en el colegio voy super mal, mi novia me terminó, dinero no tengo, papi y mami se van a divorciar y mi ministerio para peores no avanza…..”, terminó haciendo un diagnóstico de su estado actual, el cual lo estaba ahogando. Al observar su nivel de angustia decidí detenerme y prestarle atención, pues he pasado por eso en otros momentos y se lo que se siente que el mundo se venga encima y tras de todo expresarle a un desconocido sus sentimientos más íntimos y que te diga “ore, busque la voluntad de Dios”, por lo tanto trate de no usar frases prefabricadas y de no sumar a la lista de sus problemas “los líderes no me escuchan”.

Continué conversando con mi nuevo amigo y aparte de la angustia que expresaba, reflejaba algo que ya en otros jóvenes había palpado, un afán por conquistar y ver la Gloria de Dios a través del ministerio, por lo que establecí el objetivo encubierto (dirían los psicólogos) de bajarle la velocidad a la conversación, sin ser al mismo tiempo un apaga incendios o como dicen popularmente un aguafiestas, por lo que le contesté con mucho cuidado ante su deseo de llenar estadios y ver multitudes “tranquilo apenas tenés 16 años, te queda mucho por delante”, claro está mi intervención no fue oportuna ni convincente, por lo que inmediatamente él respondió, “bueno yo se que sí, pero mis amigos de la Iglesia dicen que debemos marcar la diferencia, el Pastor el sábado habló de conquistar el Mundo para Cristo y ese mismo día doña Carmen me profetizó que yo iba a ser un Gran Ministro de Alabanza, sin embargo yo quiero ser evangelista para salir por tele, en la radio y llenar estadios, pero bueno, la verdad no sé que me pasa, estoy confundido, creo que no puedo conquistar nada ni siquiera mis pensamientos…soy un fracaso no puedo ni conquistarme yo mismo…..”

No se que tan común le suena esta historia a usted, pero déjeme decirle que en el ministerio hacia los jóvenes que Dios me ha permitido desarrollar desde hace siete años, este tipo de conversación es muy común. No es que halle malo ver a un joven apasionado por servir o bien con un fuego en su corazón que lo hace creer que puede alcanzar multitudes, sino que me preocupa los niveles de frustración y la manera como muchos se desfocalizan de su proyecto de vida, preocupándose más por su liderazgo que por una relación genuina con Dios.

Pareciera que muchos creen que toda su vida espiritual consiste en ganar almas y abrir células, (insisto no creo que esto este mal), pero creo que no podemos reducir el evangelio a solamente uno de los tantos privilegios que nos da el ser hijos de Dios, más cuando tantas personas se encuentran atravesando situaciones complejas tanto a nivel familiar como personal, económico como académico, sentimental o interpersonal, como el caso de mi amigo Luis. Es bueno que no perdamos de vista que Dios nos ve como sus hijos y no como máquinas de producción de conversiones, (de todos modos que yo sepa la obra es del Espíritu Santo y no de un hombre, de un bosquejo o de un modelo), Dios no mide nuestra espiritualidad en términos de conversiones logradas.

Pareciera que nos encontramos en un momento de la historia donde la presión por competir y ser el mejor ha llegado a nuestras congregaciones, donde tener el templo más grande o bien el Ministerio de Alabanza más ungido, es la base de todo. Cuando observo a jóvenes frustrados por que no logran ver las multitudes que desean pero no los percibo igual de desanimados por no vencer su pecado oculto, creo personalmente que el mensaje está siendo distorsionado, la prioridad ha sido cambiada. Qué ganamos con tener los mejores templos si las personas que ahí asisten no han crecido en carácter, lejos de una vida en abundancia y más cerca de una religión que de una relación con Dios?. Que yo sepa Jesús vino para que la gente en él crezca y se desarrolle, conozca sus potenciales y logre su autorrealización por ser simplemente su hijo. Efesios 4.13 nos recuerda que el fin de Dios es que “lleguemos a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”, pues realmente el cristianismo no sería valioso si conquistamos el mundo pero no logramos conquistarnos a nosotros mismos, sino crecemos y nos convertimos en lo que Dios realmente quiere en cada uno de nosotros, y así no terminemos diciendo como mi amigo Luis, “estoy confundido, quiero conquistar el mundo pero no puedo ni siquiera conquistarme”.

Lic. Wagner Eduarte Saborío

(Administrador de Empresas y Psicólogo)

Grupo CIP (506)2253-7575

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Cómo planificar y no morir en el intento?

5 julio, 2011

Empezar el año siempre nos obliga a pensar sobre lo que se avecina y lo que debemos de corregir. Es ver hacia atrás pero al mismo tiempo hacia delante, como todo tiempo de transición, es pesar en lo que logré y lo que quedó pendiente. Si a nivel personal es algo que hemos interiorizado para cada fin de año, por supuesto es válido trasladarlo al liderazgo y a los grupos en los cuales estamos sirviendo.

Durante mucho tiempo en nuestro país Costa Rica, hemos estado asesorando y capacitando a líderes de jóvenes que nos expresan su frustración de llegar al final de año igual como lo empezaron y en cada una de estas expresiones el denominador común que encontramos es “la planificación”. Si bien es cierto esta palabra suena muy administrativa, Jesús la recordó cuando conversaba a los que querían construir sus torres, con el fin de prevenirles precisamente esa frustración. Muchas son “las torres“ que hoy quieren ser construídas a base de sueños y buenas intenciones, pero sin la total claridad para que estas puedan ser luz y protección a las personas que apuntan.

Como el año no más empieza, por que no tiramos este tema a la mesa y discutimos algunas ideas generales, para que usted como líder de jóvenes puede planificar y no morir en el intento. Un filósofo dijo una vez: “el que no sabe para donde va, ya llegó”, refiriéndose precisamente a la gente que nunca define su dirección ni su plan de acción.

Creo que antes de empezar con el tema, es necesario recordarle a los líderes que la dirección en la mayoría de ocasiones estará mediada por su motivación, es decir, si mi intención es tener el grupo más grande de mi zona, mi planificación irá en esta línea o bien, si mi motivación es por el contrario reforzar y capacitar a la personas que Dios me a enviado, me centraré en programas de formación que cumplan estos objetivos, por lo que antes de planificar debemos de revisar nuestras motivaciones en la meditación con nuestro Dios, para que no se haga “nuestra santa voluntad, sino la de EL”

Pero, que es lo que se planifica en un grupo de jovenes?:

Es sabido por todos, que cada vez crece más la pastoral juvenil en nuestras congregaciones, algunos estudios han dicho que entre el 60% y 70% de las personas que se congregan son menores a los 30 años, lo que indudablemente es un desafió para los líderes y pastores, sin embargo, cada vez que se piensa en la planificación para estas poblaciones se utilizan tres criterios populares, que deben ser revaluados, pues a mi humilde opinión no tienen nada que ver con lo que Jesús vino a enseñarnos. Estos son los tres criterios populares sobre los que la mayoría de líderes planifican:

1. Actividades: es cuando el liderazgo establece la agenda de actividades anuales como lo son los campamentos de verano, los retiros espirituales, paseos de ocio productivo, etc., los cuales no los desmerito pero solamente son una parte del todo.

2. Programa: aquí se detalle y especifica lo anterior en cuestiones de temática, horarios, responsables y logística.

3. Eventos especiales: los encargados definen que eventos extraordinarios harán el próximo año, que regularmente está en función del predicador de moda o del grupo musical más exitoso del momento.

Quiero aclarar que no estoy desestimando los criterios anotados hasta aquí, sino más bien que nos demos la oportunidad de pensar en un momento como Jesús, si fuera él quien estuviera haciendo la planificación anual. Seguramente Pedro le diría “Maestro, por qué no alquilamos un bote y vamos a una isla desierta a orar”, Mateo tal vez diría más bien “pasemos al otro lado y hagamos un culto de sanidades y milagros, hoy tienen mucho pegue” y así sucesivamente cada discípulo opinaría, hasta que Jesús rompiendo la lluvia de ideas con voz fuerte diría “No, basta, pensemos en la gente y no en nosotros”. Soy de la idea de que Jesús era una persona muy sensible cuando ejerció su ministerio, por lo que todo lo que él hacía no estaba en función de crecer en popularidad, ni en atraer mayor cantidad de personas para competir con los fariseos o los escribas, sino que su objetivo era apuntar a lo que la gente realmente necesitaba. Es decir, si usted este nuevo año desea planificar, piense en el desarrollo y crecimiento individual de sus muchachos, en las áreas que usted sabe que ocupan reforzar, pues usted es quien los alimenta. Si usted escucha que sus jóvenes están teniendo relaciones “Tres R”, (raras, rápidas y repetibles), por favor ya no predique más del diezmo y discuta sobre el tema de noviazgo, ahora defina como, cuándo y con quién lo hará (actividad, programa y responsables). Todo va a estar en función de los objetivos de formación que usted establezca, es decir, del propósito de su servicio.

Porque es que nunca he podido planificar?

Esta es una de las preguntas más comunes que escucho de los responsables de los grupos de jóvenes, más cuando en su mayoría no se encuentran en este ministerio a tiempo completo, por lo que el ritmo de vida y estrés al que se exponen es tan fuerte.

Podríamos mencionar muchísimas razones por las cuales a un líder se le dificulta planificar, pero a continuación anotaré los siete enemigos más comunes que he recopilado en las asesorías brindadas a lo largo de nuestro país:

1. La mistificacion: muchos líderes ven más espiritual decir “siento de Dios”, que dedicarse a discutir con su equipo de trabajo. Mi abuelo siempre ha dicho “la voz del pueblo es la voz de Dios”, esta sabiduría popular es tan valiosa, que me llevaría a afirmar que si le cuesta escuchar a Dios así como a mi también me cuesta, váyase a lo seguro, escuche las necesidades de los y las muchachas.

2. La subjetividad: también se le llama la técnica del bateo, es cuando se parte de supuestos e inferencias personales. Se identifica cuando el líder expresa: “a mi me parece que este año…” y para peores de esa idea nadie lo saca.

3. La irresponsabilidad: con solamente ver a algunos amigos míos que son pastores como dejan esperando a sus ovejas cuando estos les han solicitado consejería, podría decir que su propia irresponsabilidad es su principal enemigo de su falta de planificación. Encuentre frases como “Además Dios hará…”, para que se de cuenta de cómo traslada su responsabilidad cuando mejor le conviene. La obra es de Dios, pero nosotros que yo recuerde somos sus siervos.

4. El desamino: muchos son los pastores y líderes que he encontrado desanimados y dicen cosas como “Ya para qué…?, no volverá a funcionar”. Si usted está tan desanimado que no quiere volver a planificar, recuerde primero que no existen los fracasos solo los propósitos divinos, que lo diga Pablo que había pensado en visitar algunas tierras y el Espíritu no le permitió. El desánimo se contrarresta con fe y esperanza.

5. La prueba y error: son los que piensan que las cosas se hacen para ver como nos va, si funciona bueno y sino también. Es ir a lo que salga, por lo que hay mayor probabilidad de conocer la frustración y de ser inestable en el ministerio.

6. La tradicion: que las cosas siempre se hayan realizado de una manera específica no significa que deban continuar igual, se debe cambiar, innovar y por supuesto refrescar, no como respuesta a lo que hace el mundo ni la denominación del frente, sino en función de la gente que está y vendrá.

7. La tradicion: Son tantos los pastores de jóvenes que encuentro haciendo lo que ven en otros, cambiando de planes cada dos meses, implementando el modelo de moda, todo por que se les ha olvidado su llamado. Si usted hace lo que Dios le mandó hacer, no hay excusas para distraerse, simplemente hágalo.

ideas básicas para planificar:

Si nos suscribimos a grupos de jóvenes en esta conversación, tendríamos que recordar que estamos inmersos en una planificación social y no meramente administrativa, es decir, lo social es muy cambiante por que está sujeto a variables económicas, políticas, tecnológicas y culturales o bien a modas, estimulación de medios de comunicación y etapas de vida, por lo que lo más recomendable es apuntar a una planificación a corto plazo en lugar de una a largo plazo, pues los cambios son tan acelerados que requerimos capacidad de respuesta y eso lo permite el corto plazo (seis meses). Analice el caso de algunos programas de televisión y como estos en una temporada de tres meses cambian la forma incluso de hablar de los adolescente (Sino se ha dado cuenta vea los reallity show).

Tomando un consideración lo anterior, sinteticemos ideas básicas para una planificación efectiva:

1. Participe a la mayor cantidad de personas posibles: no se trata de buscar el consenso, pues en un grupo es prácticamente imposible lograrlo, sino más bien apuntar a una participación horizontal donde se puedan generar ideas que permitan mayor creatividad y respuestas. Se puede hacer a través de grupos focales, encuestas dirigidas, entrevistas personales, etc.

2. Responda a una necesidad detectada y no a supuestos: una vez que recopila información a partir de la participación grupal y horizontal, no pierda de foco las necesidades integrales de las y los muchachos, sólo así evitara la subjetividad y los prejuicios, de todos modos es la mejor forma de satisfacer a sus ovejas.

3. Atrevase a ser flexible: en algunas ocasiones hay buenos planes, pero el momento no es oportuno, por consiguiente si un plan no obtiene los resultados esperados, ajuste y haga los cambios necesarios. Los líderes que continúan insistiendo con planes que no producen los resultados esperados, experimentan mayor frustración, pues muchos de ellos tienen características obsesivas. Simón Bolivar dijo “los ideales son como las estrellas, no se puede llegar a ellas pero por lo menos orientan”, es la actitud de alguien que quiere lograrlo y que se prepara así mismo a renunciar a los caprichos en caso de no lograrlos.

4. Cambie estructuras si es necesario: cuando se establece un plan de acción, en algunas ocasiones las estrategias definidas obligan a cambiar estructuras, lo cual genera mucha resistencia en los miembros del grupo. Todo líder debe estar dispuesto a asumir riesgos y permitir que la estrategia determine la estructura y no viceversa. Hay grupos que no se desarrollan más allá de lo logrado, por la sencilla razón de mantener a alguna gente que se puede resentir, aunque su trabajo no sea el mejor.

5. Potencialice lo que tiene: generalmente la falta de recursos limita la planificación, pues se cae en el hecho de que nada se puede por que no se tiene. Un grupo que planifica efectivamente, hace más énfasis en lo que tiene y no en lo que le falta. Haga un inventario de recursos, talentos, capital intelectual y experiencias y úselo en la ejecución del plan, esto incluso le permitirá identificar liderazgo nuevo.

6. Segmente habilidades, dones y talentos: clasificar y ubicar a lo más valioso que cualquier grupo puede tener, es decir las personas, permite saber cuales necesidades puedo satisfacer mejor y cuáles son áreas a reforzar. Hay líderes que por encargarse de todo, terminan agotados y estresados, teniendo a su lado jóvenes con grandes capacidades que podrían aprovechar para la extensión del Reino.

7. Asegurese que Dios sea la fuente del plan: La Biblia dice que si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los edificadores, por lo tanto no mueva un dedo hasta asegurarse que Dios no sólo sea su socio, sino mejor su jefe. Recuerde que a veces los caprichos, la competencia y la vanidad nos dan una mala pasada, por consiguiente discrimine entre sus emociones y un mandado de Dios.

haga la diferencia entre un desorganizado y un planificador…

Termino recordando que la planificación tiene una enseñanza bíblica y Jesús fue quien la recordó. Como algunos piensan planificar no es tener falta de fe, sino más bien ser responsable con lo que Dios ha dado en mis manos, pues apela a la prudencia, sin embargo, para que esto se pueda dar debemos de saber a los que Dios nos llamó, es decir, ser como un tren sobre su riel que busca su destino sin que nada lo distraiga, de lo contrario construiremos una imagen de desorganizado, que no es muy fácil de invertir.

Lic. Wagner Eduarte Saborío

(Administrador de Empresas y Psicólogo)

Grupo CIP (506)2253-7575

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¿Cómo mantenerse firme en una decisión?

30 junio, 2011
¿Se ha puesto a pensar porque tanta gente en esta época se propone cambios y al avanzar los meses no los logra cumplir?

Dietas, ahorros, aumentar los tiempos de oración, cambiar actitudes, fortalecer el carácter, dejar relaciones o sustituir hábitos termina siendo una frustración para quienes “tomaron una decisión” sin llevarla a cabo.

A continuación anoto las tres consideraciones que me gustaría presentar como la base de nuestra reflexión:

1. Lo difícil no es tomar una decisión sino mantenerse en ella: generalmente expresamos “tome una decisión” para referirnos al acto de pensar en aquellas cosas que nos gustaría ajustar o mejorar, no al acto de ejecutar la acción, por lo que primeramente creo oportuno cambiar nuestra manera de expresarnos para así cambiar nuestra manera de entendernos. El tomar la decisión es el primer paso, mantenerla el segundo.

2. Toda decisión es un proceso y no una acción aislada: nadie puede ejecutar una decisión asertiva de la noche a la mañana, esto es un proceso que une varios eventos, la ausencia de uno de ellos puede retroceder a alguien (valorar, medir consecuencias, identificar recursos, opciones, etc).

3. Quien no se mantiene en una decisión dejo de querer: esta es la consideración más valiosa, ya que una persona que quiere mantener una decisión lo hará aunque los obstáculos sean muchos, pero para eso su voluntad requiere ser madura. Si dejas de querer, dejas de vivir respecto a aquello que propusiste.

Dejemos claro un punto en esta reflexión, una decisión no es solamente una idea, un deseo, un intento, una expectativa o bien un sueño, es un acto que requiere lo que hemos llamado en el Grupo CIP el DCR, disposición, constancia y responsabilidad. Disposición pues es el elemento que abre la voluntad, constancia para mantener activa y responsabilidad para lograr el compromiso. Dígame si hace un año usted soñó, deseó o intento cosas que hoy un año después no alcanzó?, será que hubo déficit del DCR.

Generalmente lo que lleva a una persona a convertirse en alguien de doble ánimo, son sus emociones, es decir, si alma es mente, voluntad y emociones, en muchas y muchos de nosotros el timón del alma lo dirige las emociones, por lo que la mente y voluntad simplemente son arrastradas por lo que se siente. En la cotidianidad, si sentimos ganas de orar tomamos la decisión de orar, pero el día que ya no lo sienta probablemente lo dejaré de hacer. Es esto lo que demuestra que nuestras acciones están viciadas por nuestras emociones y no por nuestra mente o voluntad. Una persona al estilo de Jesús su alma es gobernada por voluntad.

Nuestra voluntad enfrenta tres enemigos que inestabilizan las decisiones:

El primero de ellos son los recuerdos, aquellas escenas fotográficas que al aparecer como un flash, disparan emociones y/o sentimientos que me llevan a revivirlos, tal es el caso de la adolescente que pensó en dejar al novio no cristiano pero al recordarlo y sentir cosas agradables mientras piensa en él, toma el teléfono y lo llama para reactivar su relación. También los hábitos que son aquellas cosas que acostumbro realizar se convierten en un enemigo pues muchos de ellos determinan nuestro estilo de vida. Renunciar a un hábito requiere voluntad, así como un poco de DCR.

Por otra parte tenemos a los distractores, aquellas cosas que aparecen sin esperarlos y nos sacan de nuestro carril. El plan de cambio se olvida cuando aparecen estos distractores, los cuales dicho sea de paso nuestro enemigo es experto en hacerlos aparecer.

Pero al fin y al cabo, quien gobierna nuestra alma?. Cómo la fortalecemos para que esta sea la que incline la balanza a lograr nuestros deseos?. La Biblia enseña algunos principios prácticos para hacer nuestra voluntad sana y fuerte al estilo de Jesús.


Analice estos principios:

1. La tendencia natural de la voluntad es hacer el bien. Pablo decía en Romanos 7.19 “no hago el bien que quiero sino el mal que no quiero eso hago”, lo cual evidencia que nuestra voluntad busca el bien pero al no estar fortalecida retrocede. Este mismo Pablo es el que dice en otra carta “prosigo al blanco”, ese pro-sigo no es más que superar una pausa, en nuestras vidas tal vez sean caídas pero al levantarse y continuar tu voluntad se hace más firme.

2. La voluntad sana está guiada por una mente renovada. En Romanos 12 también se habla que al ser renovados en nuestras creencias podemos entender la voluntad de Dios buena, agradable y perfecta. Una mente renovada produce convicción, algo que hoy carecemos muchas y muchos de nosotros, pues la convicción nos obliga a practicar lo que creemos simplemente por que es lo que creemos.

3. Una voluntad madura es una voluntad sujeta a una voluntad mayor. Jesús dijo “no se haga mi voluntad si no la tuya”, exclamación que reafirma este punto. Es tu propia voluntad la que gobierna tu alma o la Voluntad del Padre que gobierna la tuya. Pensó en la decisión por asunto de capricho o por que está convencido que es la voluntad de Dios en esta etapa de su vida. No se engañe, sea honesto, pídale al Señor que analice las intenciones de su corazón.

Mantenerse firme en una decisión implica:

1. Que las decisiones están de acuerdo a mis capacidades (es más fácil potencializar un punto fuerte que corregir un defecto)

2. Si no puedo lograrlo hoy, no significa que mañana tampoco. Insista.

3. Una decisión no está sujeta a un momento específico, sino a una actitud diaria

4. Si sus decisiones se relacionan con debilidades, no se avergüence de ellas, perfecciónelas en su poder II Cor 12.9

5. Si por ahora todo esta bien y no hay una decisión que ejecutar, recuerde el que esté firme mire que no caiga I Cor 10.12

Lic. Wagner Eduarte Saborío

(Administrador de Empresas y Psicólogo)

Grupo CIP (506)2253-7575

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