El poder del ejemplo

7 julio, 2011 por Lic. Wagner Eduarte Dejar una respuesta »
El discipulo refleja al maestro

¡De tal palo, tal astilla!, es una frase popular que nos recuerda la influencia que tienen los padres de familia en el desarrollo de sus hijos, y aunque en esta frase podríamos añadir la salvedad “aplican restricciones”, en la mayoría de casos es indudable que el comportamiento de los hijos e hijas es un reflejo del propio comportamiento de sus padres. No podemos olvidar que los discípulos de Jesús fueron identificados porque hablaron como él, es decir, fueron en determinado momento su reflejo.

Sabemos que los medios de comunicación, los pares y las modas, entre otros factores, influyen en el comportamiento de las personas menores de edad, sin embargo, los padres de familia son la mayor influencia en la socialización de los hijos, pues son la principal fuente de afecto además de ser los primeros referentes en su socialización. Es así que todo padre de familia debe constantemente hacer un alto en el camino y cuestionarse que les está transmitiendo a sus hijos.

has hecho consiente lo que le transmites a tus hijos?:

Definitivamente lo que un padre de familia forma en sus hijos trasciende en su vida, es información que afecta el estilo de interactuar con los otros, la personalidad, la visión al futuro, las actitudes y ante todo establece patrones de conducta que incluso pueden ser disfuncionales y permanecer en el tiempo. Escucho constantemente adultos que expresan “yo no grito así hablo yo, porque así hablaba mi mamá”, lo que ilustra la influencia que estamos mencionando.

Algunas teorías psicológicas plantean que el modelaje es el principal medio de aprendizaje social, el cual funciona a través de la observación, por lo que consciente e inconscientemente el hijo adopta conductas de sus padres y culmina imitándoles. Incluso hay que recordar que desde esta perspectiva hay hijos que prefieren recibir de sus padres el modelaje más distorsionado posible, esto con el fin de justificar su propio comportamiento y desde ese modelo justificar su conducta. Jesús siempre tuvo claro lo que deseaba formar en sus discípulos, incluso les exhortaba a que lo imitarán dada la claridad que tenía en lo que deseaba trasmitirles.

Que deseas formar en tus hijos?

Es una pregunta que nos coloca en una posición de consciencia y ante todo de alineación, es decir, nos invita a empatar nuestro comportamiento con aquellos ideales formativos que deseamos alcanzar en nuestros hijos e hijas, de manera tal que permite redireccionar nuestra energía, nuestras prioridades y lo más importante nos ayuda a renovar nuestro ser, es decir, donde está nuestra esencia: los valores.

Todo padre de familia coherente de su misión parental debe estar convencido de que su papel se resume a la formación de valores para la vida, pues son estas las herramientas que no sólo facilitan una toma de decisiones acertada sino que gratifican al brindar un sentido de realización.

Cuando un padre de familia se ha trazado un objetivo en su misión, posiblemente al pasar los años podrá entrar en contacto con su propio sentimiento de satisfacción, se sentirá orgulloso de su labor y ante todo de brindar su mejor esfuerzo con el fin de aportar en la vida de otros seres humanos: sus hijos.

Ese orgullo personal solamente será posible experimentarlo cuando a consciencia se ha llevado a cabo la tarea, cuando ha dado lo mejor de sí y por supuesto cuando a pesar de los años los hijos te continúan agradeciendo tus enseñanzas. Si practicáramos un ejercicio de visualización y nos trasladamos veinte años al futuro, ¿qué podrían expresar tus hijos de tus enseñanzas?, ¿qué recordarían como lo más valioso?, ¿qué aspectos los habría marcado positivamente? y ¿qué aspectos desearían revertir de sus propias enseñanzas?.

Todo lo anterior es lo que nos invita a responder a la pregunta: ¿Estoy claro del legado que deseo entregar a mis hijos?. No puede usted olvidar que todo padre de familia deja huella en la vida de los hijos, solo que cada quien elige que tipo de huella desea dejar.

Jesús desde su vivencia personal, logró educar en sus discípulos aquellos valores que él sabía que eran fundamentales en su vida, utilizando no sólo sus sermones sino ante todo su propio modelaje; cuando dijo que amaramos a los enemigos, lo vivió en carne propia, cuando dijo que perdonáramos lo aplicó primero, cuando nos invitó a tener una relación de intimidad con el Padre, lo demostró en su estilo de vida, así que Jesús nos recordó que el Maestro debe comportarse como tal. ¿Y tu con tus hijos te comportas como el maestro que eres?


herramientas para dejar huella positiva en tus hijos a través del modelaje:

1. Cuestione su propio comportamiento con el fin de atender áreas de oportunidad y de mejora.

2. Nunca olvide que en ocasiones se escucha más fuerte las acciones que las palabras, por eso revise la calidad de sus acciones.

3. Tenga presente que sus hijos le perciben a usted como un punto de referencia, así que decida utilizar esa influencia de manera favorable.

4. Cada vez que estés trasmitiendo a tus hijos una enseñanza pregúntese a si mismo si en un futuro será algo digno de agradecer o al contrario, algo que sus hijos desearán revertir.

5. La huella solo se puede dejar cuando existe claridad en los pasos que se ejecutan, así que has la lista de fundamentos que desea lograr en sus hijos.

6. Hazte un discípulo del MAESTRO, pues EL si es la verdadera fuente de aprendizaje.

7. Empieza a caminar pacientemente hacia el efecto que deseas en los hijos.

Lic. Wagner Eduarte Saborío

(Administrador de Empresas y Psicólogo)

Grupo CIP (506)2253-7575

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2 comentarios

  1. Dionicio dice:

    El artículo me parece formidable y de gran ayuda para quienes somos padres. Con esto reconozco mi gran responsabilidad que como padre tengo pero el gran compromiso de alinear mi modelare ante mis hijos, gracias por compartir este tratado, Dios les bendiga por tan edificante publicación.

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